Informes Especiales
ENTREVISTA A EDUARDO MARTíNEZMalvinas
usticia en la política internacional…
a veces, una utopía:
Todos aquellos que alzamos nuestras voces para alentar el uso de las palabras frente a la opción de la fuerza, quienes defendemos a ultranza la vocación de diálogo para dirimir diferencias y alentamos la constitución de tribunales internaciones eficientes e imparciales como última instancia para lograr acuerdos, asistimos con impotencia a la vieja y conocida “relación de fuerzas” que reemplaza, más de lo deseado y recomendable, a la “cuestión de derecho”.
En los últimos días, el conflicto internacional que protagonizan históricamente la República Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, escribe un nuevo capítulo que delata un derecho internacional abrumado y excedido por el capital financiero y los lugares de poder que ocupan (o no) los involucrados.
La empresa británica Desire Petroleum decidió realizar tareas de exploración petrolífera y gasífera en aguas de las Islas Malvinas desoyendo los reclamos por parte de la Argentina y de toda la Región para que no continuaran con esta postura
y los actos unilaterales que solo incrementan la tensión.
No hay duda de que para esta potencia internacional (entre otras) una banca como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene más peso que aquel que pueda lograr el respaldo unánime de 32 países de
América Latina y el Caribe, que fijaron posición clara contundente a favor de la Argentina.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó con dureza las acciones británicas: “¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión? (...) ¿Será el hecho de que Inglaterra participe como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la razón por la que ellos lo puedan todo y los otros no puedan nada?” y agregó: “No es posible que las Naciones Unidas continúen con un Consejo de Seguridad que sea representado por los intereses políticos de la Segunda Guerra Mundial, que no tome en cuenta todos los cambios que han sucedido en el mundo”.
De esta manera, el presidente brasilero acerco posición con las palabras que horas antes había pronunciado la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner: “La política internacional sigue siendo no una cuestión de derecho, no una cuestión de respeto a las normas establecidas, sino sólo y simplemente una relación de fuerzas”(…) Los que tienen un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pueden violar sistemáticamente las resoluciones de ese organismo y el
resto de los países se ven obligados a cumplirlas bajo pena de ser considerados un país enemigo, intervenido
bélicamente o intervenidos políticamente sus gobiernos”.
Impacto Latin News entrevistó a un analista argentino de conflictos internacionales: Eduardo Martínez, para que nos dé su opinión al respecto. Martínez es profesor de Geopolítica y Director de Estudios del Círculo de la Prensa de Buenos Aires, Argentina. Condecorado por su trabajo de educación para la Paz y nombrado “Senador de la Humanidad” por la Obra Mundial Pro Humanidad Solidaria. Es un referente en los medios argentinos sobre conflictos bélicos y terrorismo global:
¿Cómo ve usted la instalación de la plataforma petrolera británica en las Islas Malvinas?
Se encuentra vigente una Resolución de las Naciones Unidas que insta a la partes a abstenerse de tomar medidas que agraven la controversia.
Es una decisión unilateral, inconsulta y apresurada, que no puede más que resultar en un acto agresivo y de irresponsabilidad.
Pero el petróleo todo lo puede…
Los británicos prometieron a las cuatro empresas inversoras de la Platafoma Ocean Guardian descubrir al menos 17 mil millones de barriles de petróleo, a pesar de la inseguridad jurídica que implica la explotación petrolera de un territorio en litigio. Hay expertos que afirman que se pueden llegar a encontrar hasta 60 mil millones de barriles en esa región. Pero lo cierto es que la reivindicación de las Islas Malvinas por parte de la República Argentina nada tiene que ver con factores económicos. Podría ser un páramo yermo sin recursos propios (incluso así se las vio por mucho tiempo) y eso no afecta los sentimientos argentinos puesto que La “Causa Malvinas” excede lo territorial y económico.
¿Las Islas Malvinas son para los británicos una colonia o un territorio en litigio?
Gran Bretaña declara colonia a las Islas Malvinas en 1892, y nunca cambiaron ese status, a pesar del proceso de Descolonización exigido por las Naciones Unidas iniciado hace 50 años. Es una situación irregular que fue denunciada por este
Organismo en repetidas oportunidades.
Fue España quien las descubre en 1540 en la expedición del obispo de Plasencia, a bordo de la nave “La Incógnita”. El 4 de febrero de aquel año avistaron 8 o 9 islas creyendo que se trataba de “Sansón” y permanecieron en ellas hasta el 3 de diciembre. En la actualidad, no quedan dudas de que se trata de las Islas Malvinas, luego de analizar con rigurosidad su posición geográfica.
España realiza la ocupación efectiva de las islas, territorios que hereda la Republica Argentina al momento de su independencia.
El 1 de enero de 1833 Gran Bretaña lleva adelante la toma de las Islas por medio de la fuerza y desaloja a la población argentina de su propio territorio.
De alguna manera, esto descarta la posibilidad de apelar a la autodeterminación de los pueblos…
Por supuesto. Es como si alguien la desalojara de su casa y pusiera amigos en ella. Se acerca un juez para resolver la situación. Usted le muestra los títulos de propiedad y, como contrapartida, el usurpador propone “preguntarle a los habitantes actuales de la casa a quien quieren pertenecer”. Teniendo en cuenta que los verdaderos dueños fueron desalojados: ¿A quién cree que votarían? La autodeterminación de los pueblos es una opción descartada para la República Argentina desde el mismo momento que los
verdaderos pobladores fueron desalojados por la fuerza hace 177 años.
La República Argentina ha recibido un amplio respaldo a sus reivindicaciones por parte del Grupo Río Si. Los 32 Representantes de Latinoamérica condenaron en forma unánime la explotación petrolera británica en las Islas Malvinas,
como así también apoyan los reclamos argentinos de soberanía. Falta, y sería un componente relevante, que un país como los EE.UU. se pronuncie al respecto. En algún momento este país tendrá que decidir si pertenece en todo sentido al continente americano, o si solo le resulta viable y conveniente ser miembro de la OTAN. Es clave atender las demandas de la Región para alcanzar una integración fuerte y sólida. Los antecedentes históricos recientes indican que el rol de Estados Unidos respecto al tema Malvinas no ha marcado una posición clara a favor del Continente Americano.
La ambigua posición desempeñada por la administración de Reagan en el conflicto de 1982, y el papel poco claro del entonces Secretario de Estado Alexander Haig, como mediador, son ejemplos de ello. EE.UU. debe tomar posición y decidir cuáles serán sus prioridades.
Hoy, el contexto regional ha cambiado y el apoyo que recibe la República Argentina es contundente.
Sería saludable que el Presidente Barack Obama, en el que el continente deposita muchas esperanzas, aclarare su posición al respecto.
¿Puede generarse una escalada bélica entre Argentina y Gran Bretaña?
No. La República Argentina tiene vocación de diálogo. Quiere sentarse a negociar con Gran Bretaña.
Y aunque los ingleses descartan esta posibilidad y movilizaron parte de su flota para proteger sus cargueros, no se perciben intenciones de generar un ataque militar. Pero si es cierto que no es saludable acudir a un territorio en litigio con naves de guerra a pocas millas de tu oponente.
Un error, una actitud equivocada o malinterpretada, podría ser muy peligroso. Pero hay que tener confianza en que se mantendrá estable, aunque continuara la tensión diplomática.
¿Es posible resolver este conflicto en el marco de las Naciones Unidas?
Difícil. El organismo que se encarga de ejecutar los capítulos VI y VII de la Carta fundacional es el Consejo de Seguridad, en el que Gran Bretaña tiene derecho. Esto le otorga poder para impedir, siquiera, la discusión de tema. Este conflicto, como tantos otros, no encontrará solución si no se logra democratizar el Consejo de Seguridad bajo el espíritu que rige en la Asamblea General: Una voz, un voto.
Debe anularse el derecho a veto.
La comunidad internacional, y en especial las cinco potencias que poseen este recurso, deberían comprender que el mundo actual es muy distinto al que existía al finalizar la Segunda Guerra Mundial y que no puede ser dirigido en forma imparcial.
Las decisiones importantes no se pueden tomar sin consultar a quienes ganaron hace 65 años.
Lograr estos cambios es responsabilidad de todos.
Por Karina Borodnikoff
Eduardo Martínez es profesor de Geopolítica y Director de Estudios del Círculo de la Prensa
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